Por Diego  Alvarez Enviado Especial

Río de Janeiro Bra.- Con un balón de futbol cerca de sus pies es como crecen los niños en Brasil. Con o sin calzado, desde temprana edad comienza el forjado de los futbolistas en las calles cariocas. Los conos naranjas son las porterías y las vallas de contención que se usaron en las filas del sambódromo para las pruebas de tiro con arco sirven para delimitar el campo de juego y de paso para evitar la circulación vehicular. Los pequeños, niños y niñas, van con determinación por el balón, cada gol lo festejan como si estuvieran en el Maracaná; cada yerro lo lamentan de la misma manera.